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La meditación y el mindfulness, antaño relacionados con la cultura hippie, se han puesto muy de moda. Cada día hay más centros que imparten clases de meditación e incluso algunas empresas usan estas técnicas para mejorar la productividad de sus empleados. Es más, hasta el Servicio Nacional de Salud británico utiliza este tipo de terapias para combatir la depresión y la ansiedad. ¿Te apuntas a esta tendencia?

En general se tiene una vaga idea de lo que estos dos conceptos significan, y es habitual asociarlos con imágenes de monjes y del Dalai Lama, así como con la noción de paz interior. Pero la verdad es que poca gente sabe en qué consisten realmente y mucho menos cómo aplicarlos a su vida diaria. Por este motivo, esta semana os voy a explicar cómo meditar y relajaros, y también porqué deberíais hacerlo. ¡Los increíbles beneficios del mindfulness y la meditación os sorprenderán!

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9 motivos para empezar a meditar

  1. Te ayuda a relajarte y calmar la mente
  2. Reduce los niveles de estrés y ansiedad
  3. Mejora la sensación de felicidad y el bienestar
  4. Hace que duermas mejor
  5. Te aporta energía
  6. Disminuye la presión sanguínea
  7. Protege el sistema inmunológico
  8. Puede ayudar a perder peso
  9. Su práctica regular puede contribuir a retrasar el envejecimiento

 

El mindfulness y la meditación tienen un claro efecto en tu vida, ya que te hacen sentir mejor. De hecho, algunos empresarios y empresarias de éxito han utilizado la meditación para llegar aún más lejos. Además, está demostrado que estas técnicas potencian la creatividad y la habilidad para resolver problemas. Otro estudio interesante muestra que los índices de reincidencia en criminales a quienes se enseñado meditación son más bajos. Por no mencionar que mejora el comportamiento, el aprendizaje y la atención de los niños en edad escolar.

¿Qué es el mindfulness?

En occidente, tendemos a vivir demasiado deprisa, a realizar varias tareas a la vez, a estresarnos y a funcionar con un piloto automático que nos lleva a preocuparnos por todo lo que deberíamos (o no deberíamos) hacer. En otras palabras, nuestra mente está constantemente ocupada y distraída. Bien, pues el mindfulness es básicamente lo opuesto: se trata de implicarse y centrarse en el momento presente de una manera activa, de ser conscientes de la experiencia que estamos viviendo sin pretender controlarla.

El mindfulness

“se podría definir como un estado mental al que llegamos concentrándonos en tomar consciencia del momento presente, mientras reconocemos y aceptamos los propios sentimientos, pensamientos y sensaciones corporales de forma tranquila”.

Para entender mejor el concepto de mindfulness, piensa en cómo te sientes cuando estás totalmente absorbido en una actividad de la que disfrutas al máximo, como hacer deporte, cocinar o leer un cuento a tu hijo. En ese momento estás totalmente presente, toda tu atención está puesta en esa tarea y no hay ningún pensamiento que te distraiga.

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 Una buena manera de empezar a introducir el mindfulness en tu vida cotidiana es elegir alguna actividad diaria —como ducharte, lavarte los dientes o desplazarte al trabajo— y ponerlo en práctica mientras la realizas. (Esta es una de sus grandes ventajas: ¡lo puedes hacer en cualquier lugar y en cualquier momento!).

Concéntrate en tus cinco sentidos y pregúntate simplemente: qué veo, qué escucho, qué huelo o saboreo, y qué estoy tocando —quizá puedas sentir tu asiento o el suelo, por ejemplo. Cuando las preocupaciones y otros pensamientos invadan tu mente, vuelve a dirigir tu atención hacia tus cinco sentidos y el momento presente, a lo que te rodea.

Medita y sé feliz

La meditación te lleva a la siguiente fase, permitiéndote alcanzar niveles más profundos de relajación, tanto del cuerpo como de la mente: un estado en el que tiene lugar una regeneración y re-energización a nivel celular. Así, consigues sentirte extraordinariamente descansado, fresco y tranquilo, de un modo que ni cien horas de sueño ni una tarde delante de la tele pueden igualar.

Meditar regularmente te ayudará a estar más presente a lo largo de la jornada, y practicar mindfulness mejorará tu meditación. Con el tiempo, acabarás notando los beneficios de ambas prácticas en muchos aspectos de tu vida. Ya no estarás tan a merced de las circunstancias externas y serás más capaz de lidiar serenamente con las situaciones estresantes a las que te enfrentes, ¡una parte inevitable de la vida!

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Meditación de respiración: ¡relaja tu cerebro!


Centra toda tu atención en la respiración, olvidándote de todo lo demás. Con la práctica aprenderás a calmar tu mente, ya que tu cabeza estará concentrada únicamente en inspirar y expirar. Esto le dará a tu cerebro un merecido descanso de todo el parloteo mental con el que lo martirizas a lo largo el día, y a ti te llevará a un estado de relajación profunda en el que encontrarás una paz sorprendente.

Al principio, te parecerá imposible acallar tu mente, pero no te agobies, le pasa a todo el mundo. Lo último que necesitas es estresarte porque tu cabeza no para. Cuando te descubras pensando en cualquier cosa, observa ese pensamiento e imagínatelo flotando en el cielo. Entonces, tranquilamente, vuelve a concentrarte en tu respiración (‘reenfócate’ tantas veces como necesites).

Un truco: El cerebro es como un músculo y necesita entrenamiento, así que cuanto más medites más fácil te resultará. Como el ejercicio, la meditación hay que practicarla regularmente y consolidarla en tu rutina diaria, igual que el deporte o los hábitos de alimentación saludables.

Notarás más los resultados si la practicas cada día de la semana. A mucha gente le resulta más fácil engancharse y ser constante si lo hace siempre a la misma hora. ¡Prográmalo en tu agenda y no te lo saltes!

¿Listo para probar la meditación de respiración?

  1. Encuentra un sitio tranquilo, donde nada te distraiga. ¡Y no olvides apagar el teléfono!
  2. Siéntate en una posición erguida en la que estés cómodo: con las piernas cruzadas o en una silla si prefieres tener la espalda apoyada. Pero no te tumbes, ya que corres el riesgo de quedarte dormido.
  3. Cierra los ojos y centra toda tu atención en tu respiración.
  4. Inspira y expira, observando como el aire entra y sale de tu nariz y, siente como todas tus tensiones se van con cada exhalación.
  5. Durante los próximos 5-10 minutos piensa únicamente en tu respiración. Y cada vez que empieces a divagar mentalmente, redirige tu atención.
  6. Empieza meditando 5-10 minutos al día hasta llegar a los 15-30 minutos.

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Encuentra tu estilo

Existen muchos tipos de meditación y distintos modos de practicarla. La meditación trascendental es de las más extendidas —existen más de 600 estudios que la analizan. Transcendence, del Dr. Norman E. Rosenthal es un gran libro con muchísima información.

En España hay muchas de escuelas en las que puedes aprender. Busca la que más se adapte a tus gustos y necesidades (meditación de orientación budista, zen, mindfulness…) y atrévete a probarlo. Aunque no te lo creas, en poco tiempo serás muy consciente de todo lo positivo que te aporta. ¡No te arrepentirás!

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